El audiovisual en Galicia surgió alrededor de la estructura de nuestra televisión pública. Fueron apareciendo un buen número de productoras que desde 1985 se dedicaron a crear programas que iban componiendo la parrilla de la TVG. Sin embargo, la veda de las series no se abrió hasta la llegada de 'Mareas Vivas' en 1998.
Esta serie, creada por Antón Reixa, descubrió que no solo se podía producir bien y económicamente asequible en Galicia, sino que al público le gustaba. La serie se mantuvo en emisión hasta 2002 y lanzó a la fama a muchos de los actores gallegos más destacados hoy en día, de entre los que no podemos obviar a Luís Tosar.
Después llegarían muchas más series, tanto comedias como dramas, aunque todas con un toque costumbrista. Terra de Miranda, A miña sogra e máis eu, Libro de familia y muchas más. Cada una con distinto nivel de éxito, pero prácticamente todas con un buen respaldo por parte de la audiencia. Pese haber comenzado mucho más tarde, el audiovisual en Galicia podía hablar de tú a tú con las series que emitían las cadenas nacionales.
Lo bonito fue que no nos quedamos ahí. Las series gallegas fueron creciendo en calidad, pero también en originalidad. No sé por qué, pero Televisión de Galicia y Voz Audiovisual decidieron empezar a arriesgar y, cuando nadie hacía series de época, se sacaron de la manga 'As leis de Celavella', una historia detectivesca (¡y con fantasmas!) ambientada en una pequeña aldea gallega en los años 20. No solo era un producto arriesgado. Era también un producto de calidad en todos sus aspectos, desde la realización a la música, pasando por unos decorados estupendos, un trabajo actoral magnífico y un guión que supo sacar lo mejor de la historia que nos contaron.
Pero aún quedaba camino por andar. Aún quedaba mucho que innovar y por eso, después de atreverse con un drama puro y duro titulado 'A vida por diante' (conocida por todos como "as viudas") que narraba las desgracias de un grupo de mujeres que se quedaban viudas después de que naufragase el barco en el que trabajaban sus maridos, llegaron los dos grandes pelotazos que rompieron audiencias (otra vez, después de Mareas Vivas) y que empezaron a recoger también premios internacionales.
La vida de un cura moderno en una pequeña aldea que recogía a la perfección la idiosincrasia de Galicia dio lugar a 'Padre Casares', una serie protagonizada en sus inicios por Pedro Alonso y que se convirtió en la madre de las comedias. Y aunque tendemos a menospreciar las comedias, lo cierto es que el éxito de esta serie no pasó desapercibido y son varias las adaptaciones que se han hecho en otros lugares como Andalucía ('Padre Medina') o Baleares ('Monsenyor Capellá'). Pero esto no era más que un paso previo.
Y después llegó 'Matalobos'.
Si uno lee la reseña de 'Matalobos', una serie sobre una familia de narcotraficantes, tal vez no aprecie todo el atractivo que esta tiene. Hay que sentarse a verla para ver que estamos a un nivel que ninguna cadena española (ni muchas extranjeras) se atreven. Con una realización muy característica y personal, llena de zooms y movimientos de cámara, nos cuentan una historia en la que se entrecruzan los intereses de la guardia civil, las distintas familias de narcotraficantes gallegos y los proveedores colombianos. Se trata de un drama lleno de planes y complots, con buenas dosis de acción y, sobre todo, muchas muertes. Cada capítulo de 'Matalobos' era un mundo. Los giros eran constantes y nadie podía preveer qué pasaría. Cualquiera podía salirse con la suya pero, más frecuentemente, cualquiera podía acabar mal. Impredecible hasta el último minuto, esta serie demostró ser capaz de atraer a la Televisión de Galicia un público que no veía en este canal otra cosa que fuese esta serie. Demostró que se pueden hacer series atrevidas y guiones que rompan estereotipos y que avancen continuamente, sin regodearse en diálogos inútiles. Y prueba de esto son los premios internacionales que la serie ha recogido. Si esta serie no hubiese sido en gallego, ahora mismo se hablaría de ella en todo el mundo.
Y hasta aquí puedo leer. Más que nada porque en los 15 años de vida de la ficción gallega tampoco nos ha dado tiempo a mucho más. La próxima temporada nos traerá nuevas series, algunas incluso online, y Galicia seguirá siendo cantera de talento audiovisual. Y es que no debéis olvidar no ya solo que buena parte de los actores que veis en las series nacionales son gallegos sino que buena parte del talento que hay detrás de las cámaras, dirigiendo, produciendo y escribiendo también lo es.
Muchos no lo sabréis pero, si no fuese por series como 'A vida por diante' puede que nunca llegase a exister 'Gran Hotel'. Por eso hoy os invito a que celebremos todos el día de las series gallegas.


















