f Visionado en serie

17 de mayo de 2013

Día das series galegas

Hoy es el día de las letras gallegas, festividad en Galicia para recordar el aniversario de la publicación de Cantares gallegos, de Rosalía de Castro. Cada año, este día se dedica a una personalidad concreta de nuestro idioma y en 2013 el elegido ha sido el dramaturgo Roberto Vidal Bolaño. ¿Y esto a cuento de qué viene? Pues a que, ya que hoy se celebra la dramaturgia gallega, voy a aprovechar a hablar de lo que aquí hemos venido a hablar, de series, pero de series gallegas.

El audiovisual en Galicia surgió alrededor de la estructura de nuestra televisión pública. Fueron apareciendo un buen número de productoras que desde 1985 se dedicaron a crear programas que iban componiendo la parrilla de la TVG.  Sin embargo, la veda de las series no se abrió hasta la llegada de 'Mareas Vivas' en 1998.

Esta serie, creada por Antón Reixa, descubrió que no solo se podía producir bien y económicamente asequible en Galicia, sino que al público le gustaba. La serie se mantuvo en emisión hasta 2002 y lanzó a la fama a muchos de los actores gallegos más destacados hoy en día, de entre los que no podemos obviar a Luís Tosar.



Después llegarían muchas más series, tanto comedias como dramas, aunque todas con un toque costumbrista. Terra de Miranda, A miña sogra e máis eu, Libro de familia y muchas más. Cada una con distinto nivel de éxito, pero prácticamente todas con un buen respaldo por parte de la audiencia. Pese haber comenzado mucho más tarde, el audiovisual en Galicia podía hablar de tú a tú con las series que emitían las cadenas nacionales.

Lo bonito fue que no nos quedamos ahí. Las series gallegas fueron creciendo en calidad, pero también en originalidad. No sé por qué, pero Televisión de Galicia y Voz Audiovisual decidieron empezar a arriesgar y, cuando nadie hacía series de época, se sacaron de la manga 'As leis de Celavella', una historia detectivesca (¡y con fantasmas!) ambientada en una pequeña aldea gallega en los años 20. No solo era un producto arriesgado. Era también un producto de calidad en todos sus aspectos, desde la realización a la música, pasando por unos decorados estupendos, un trabajo actoral magnífico y un guión que supo sacar lo mejor de la historia que nos contaron.


Pero aún quedaba camino por andar. Aún quedaba mucho que innovar y por eso, después de atreverse con un drama puro y duro titulado 'A vida por diante' (conocida por todos como "as viudas") que narraba las desgracias de un grupo de mujeres que se quedaban viudas después de que naufragase el barco en el que trabajaban sus maridos, llegaron los dos grandes pelotazos que rompieron audiencias (otra vez, después de Mareas Vivas) y que empezaron a recoger también premios internacionales.


La vida de un cura moderno en una pequeña aldea que recogía a la perfección la idiosincrasia de Galicia dio lugar a 'Padre Casares', una serie protagonizada en sus inicios por Pedro Alonso y que se convirtió en la madre de las comedias. Y aunque tendemos a menospreciar las comedias, lo cierto es que el éxito de esta serie no pasó desapercibido y son varias las adaptaciones que se han hecho en otros lugares como Andalucía ('Padre Medina') o Baleares ('Monsenyor Capellá'). Pero esto no era más que un paso previo.

Y después llegó 'Matalobos'.

Si uno lee la reseña de 'Matalobos', una serie sobre una familia de narcotraficantes, tal vez no aprecie todo el atractivo que esta tiene. Hay que sentarse a verla para ver que estamos a un nivel que ninguna cadena española (ni muchas extranjeras) se atreven. Con una realización muy característica y personal, llena de zooms y movimientos de cámara, nos cuentan una historia en la que se entrecruzan los intereses de la guardia civil, las distintas familias de narcotraficantes gallegos y los proveedores colombianos. Se trata de un drama lleno de planes y complots, con buenas dosis de acción y, sobre todo, muchas muertes. Cada capítulo de 'Matalobos' era un mundo. Los giros eran constantes y nadie podía preveer qué pasaría. Cualquiera podía salirse con la suya pero, más frecuentemente, cualquiera podía acabar mal. Impredecible hasta el último minuto, esta serie demostró ser capaz de atraer a la Televisión de Galicia un público que no veía en este canal otra cosa que fuese esta serie. Demostró que se pueden hacer series atrevidas y guiones que rompan estereotipos y que avancen continuamente, sin regodearse en diálogos inútiles. Y prueba de esto son los premios internacionales que la serie ha recogido. Si esta serie no hubiese sido en gallego, ahora mismo se hablaría de ella en todo el mundo.


Y hasta aquí puedo leer. Más que nada porque en los 15 años de vida de la ficción gallega tampoco nos ha dado tiempo a mucho más. La próxima temporada nos traerá nuevas series, algunas incluso online, y Galicia seguirá siendo cantera de talento audiovisual. Y es que no debéis olvidar no ya solo que buena parte de los actores que veis en las series nacionales son gallegos sino que buena parte del talento que hay detrás de las cámaras, dirigiendo, produciendo y escribiendo también lo es.

Muchos no lo sabréis pero, si no fuese por series como 'A vida por diante' puede que nunca llegase a exister 'Gran Hotel'. Por eso hoy os invito a que celebremos todos el día de las series gallegas.

15 de mayo de 2013

Carta desde el pasado. Una hora atrás.


Hola, @Visionado. Te escribo desde el pasado.

Hoy es 15 de mayo del año 2013 y he decidido escribirte a ti, al @Visionado del futuro, para avisarte de lo que se te avecina.

No, esto no es una paradoja temporal. No puedo predecir el futuro, pero sí sé lo que he hecho hoy: escribirte cartas que recibirás dentro de unos días, meses o años. Te hablo de cómo te va la vida seriéfila hoy en día, de las series que ves, de las que has dejado, de las que echas de menos... Todo para que te hagas una idea de lo que un día viste, pensaste y necesitaste en el mundo de las series.

Pero también para que me cuentes qué ha cambiado. Como no soy el Doctor Who, no puedo viajar al futuro, así que soy consciente de que tus respuestas (que también son las mías) me llegarán con retraso. Pero esperaré gustoso.

Recibirás estas cartas dentre de un mes, dentro de seis meses, dentro de un año, dentro de dos, dentro de tres, dentro de cinco y dentro de diez años. No sé si para entonces este blog aún seguirá vivo, pero tengo que intentarlo.

Solo te pido que me respondas.

Un gran abrazo,

Visionado.

5 de mayo de 2013

Las 5 películas que deberían ser series

Hace dos semanas, muchos nos vimos decepcionados por el episodio piloto de la que podría ser la versión seriada de la película 'Zombieland'  y esto me ha hecho pensar ¿merece esta película ser convertida en serie? Ni puedo ni intentaré responder a esta pregunta con esta entrada. Nada más lejos de mi intención. Lo que he hecho, en cambio, ha sido pararme a pensar qué cinco películas me gustaría a mí ver convertidas en serie.

Y como hay mucho dónde escoger, esta vez no las ordenaré en una lista, sino que las clasificaré por géneros.

En el terreno de la comedia podría haber muchas candidatas.  Cualquiera con un buen plantel de personajes cómicos podría llevarse la palma. Así, ya de entrada, creo que 'La comunidad' de Álex de la Iglesia podría dar mucho juego. Sin embargo, a mí me encantaría ver convertido en serie el universo de esa extraña pero divertida película que es 'El milagro de P. Tinto', una locura de personajes y situaciones que tal vez no tuviese mucho recorrido pero que, sin duda, haría una serie bien diferente.


Si en comedia había muchas candidatas, en el género de aventuras tenemos muchas más posibilidades. Casi cualquier película de la que se han hecho sagas, desde 'Star Wars' a 'Piratas del Caribe' pasando por 'Avatar' podrían ser unas interesantes series con gran recorrido. Pero, de todas las que podría elegir, me quedo con una de la que, de hecho, ya he escuchado comentar que podría llegar a la televisión más pronto que tarde: 'Gangs of New York'. Con sus luchas de poder, pero también con sus peleas, podría lograr un buen equilibrio entre una trama compleja y unas buenas dosis de entretenimiento.


Quizás en el género en el que más me ha costado decidirme ha sido en el drama. He valorado películas tan variopintas como 'Spinnin' o 'La ciencia del sueño'. Sin duda 'Los lunes al sol' daría para un buen dramón (muy actual) y 'La voz dormida' podría convertirse en un buen dramón de sobremesa. Pero, será por lo mucho que me sorprendió la película, me gustaría ver desarrollada la historia que vemos empezar en 'El mal ajeno'.


No soy yo mucho de ver terror, así que las películas que podría considerar para este género son de esas que dan mucho mucho miedo. Más bien, se limita a películas sobre catástrofes sanitarias y similares. Hay muchas películas sobre zombies e infectados que me han gustado mucho, pero solo dos se me antojan sensibles de convertirse en serie gracias al estupendo universo que crean. Una de ellas sería 'Infectados' pero yo prefiero inclinarme por [Rec].  Está claro que habría que ampliar personajes y ampliar horizontes más allá de este edificio... pero podría dar lugar a algo muy interesante, como ya ocurre en la segunda entrega de lo que se ha convertido en una saga.


Y como algo sí aprendí de mi profesor de Géneros de cine de la facultad, en esta selección no podían faltar los western. A ver, no soy yo mucho de películas de vaqueros, para qué engañarnos, pero unas cuantas sí he visto. Y es que recientemente hemos tenido interesantes aportaciones ( 'True Grit' o 'Brokeback mountain', por ejemplo) pero yo, como no soy allá muy fan del género, me quedo con la más bizarra de todas: 'Cowboys & aliens'. Porque la ciencia ficción cabe en todas partes.


30 de abril de 2013

Empleado del mes: abril

Después de que el mes pasado no acabase de decidirme por un empleado, en abril no he tenido muchas dudas después de ver el penúltimo capítulo de la serie 'Gran Reserva'.

Hay muchos que han estado haciendo méritos. En el 'Gran Hotel' de Antena 3 tanto el detective Ayala como el malísimo Diego Murquía tenían muchas papeletas.

Los nuevos capítulos de 'Doctor Who' también nos han dado buenos momentos y estoy seguro de que, antes o después, el Doctor protagonizará estas líneas. Pero aún no ha llegado el momento.

Incluso la trama zombie de 'Being Human' me tentó para situar aquí alguno de sus personajes. Pero no fue suficiente.

Después de ver el penúltimo capítulo de 'Gran Reserva' lo tuve más que claro. Por el gran momentazo, pero también por una trayectoria impecable a lo largo de toda la serie. Si Gustavo Arístides quiere hacer el mal, temblemos todos. Pero si quiere hacer el bien, el resultado no será mucho mejor. Gus, queriendo o no, siempre le pone la salsa que le hace falta a 'Gran Reserva' Por eso lo he elegido como el empleado del mes de abril.



Gustavo Arístides

22 de abril de 2013

Segundas temporadas

Estos días me estoy encontrando con un buen puñado de series nuevas que me estoy animando a empezar. Sin embargo, después de ver el piloto, con ninguna de ellas me he quedado ni encantado ni horrorizado. Y esto me ha llevado a pensar en que la verdadera esencia de una serie, para bien o para mal, no la encontraremos hasta la segunda temporada.

Creo que mi primer recuerdo de lo que es una segunda temporada nos lleva nuevamente a 'Lost'. El día que vi qué había bajo la famosa escotilla del cliffhanger de la primera temporada me dije "esta serie es muy grande".  Y aunque siga empeñado en que la serie al final fue una tomadura de pelo, lo cierto es que, hasta la quinta temporada (incluida), 'Lost' fue muy grande.

Parece que la primera temporada es para coger fondo, para enmarcar los personajes, convencer al público y lograr la renovación. Y a partir de ahí... ¡fiesta! Esto lo vemos claramente en 'Fringe'. Prácticamente todo el mundo te dirá "Trágate la primera temporada, como sea". Y es que, después viene de lo mejorcito que nos ha dado últimamente la televisión. Y este camino, aunque mucho más modesto, parece que llevan también 'Person of interest' o incluso 'Grimm'.

La segunda temporada de 'Person of interest' trae algunas respuestas y más preguntas.

La segunda temporada es clave. Tienes que darle más historias a tus espectadores y decidirte: ¿vas a subir la apuesta?. A veces no conviene. Por ejemplo, para mí la gracia de 'Bones' está en su sencillez procedimental. Avanza y no se queda estancada, consiguiendo cierta frescura. Pero, no nos engañemos, cada capítulo es más de lo mismo. Y esto nos lo dice la segunda temporada, nos dice "esto es lo que hay y lo que va a seguir habiendo, no irá a mejor, pero tampoco a peor". Y así hasta que te canses.

El problema llega cuando la segunda temporada se convierte en un "y ahora tengo que escribir veinte capítulos más". Ya no me remontaré ni siquiera a 'Heroes' y al despropósito en que se convirtió la serie a partir del primer final de temporada. Me voy a quedar más cerca, con 'Glee'. Lo bien que me lo pasé yo con los primeros capítulos de esta serie no se puede pagar con dinero. Era una comedia atrevida, diferente y bien aliñada entre música y chistes absurdos. Eran 13 capítulos geniales. Y aquí tenemos dos segundas temporadas: la tanda de episodios que completa la primera y la segunda temporada propiamente dicha, cada una de ellas un poco peor que la anterior, cada una de ellas con un poco menos de chispa, cada una de ellas con más signos de que la esencia del principio de 'Glee' se estaba acabando. La segunda temporada fue claramente un "el que avisa no es traidor" y así nadie se puede asustar si hoy en día un episodio de esta serie es casi 100% drama, si prácticamente no suena ni siquiera una canción o si, simplemente, ya no tiene el menor interés.

Pocos capítulos de la segunda temporada de 'Glee' consiguen mantener el nivel.


Las segundas temporadas nos avisan de cómo va a ser lo que viene, sea igual, mejor o peor, pero son también una segunda oportunidad. Una nueva ocasión para estar ante el espectador con un productor reinventado, ya sea a lo grande, cual 'American horror Story' o limando detalles para convertirse en una serie como el éxito que ha vuelto a tener hoy en día 'Doctor Who'. Y es que, de esta nueva remesa de temporadas, la primera son capítulos más bien oscuros que personalmente he tendido a olvidar.

Pero las segundas oportunidades no son solo para las series, sino también para los espectadores. Después de varias gratas sorpresas, me he puesto como norma no abandonar ninguna serie tras el final de su primera temporada. Cuando me senté a ver la primera de 'Boardwalk Empire' la sufrí. Solo la vi porque, literalmente, no tenía nada más que hacer. La vi y no es que no me gustase... más bien me dejó totalmente indiferente. Algo similar me ocurrió con 'The Borgias' que, tras el primer fin de temporada podría haberme olvidado por completo de que existía tal serie. Pero el caso es que no lo hice, ni con una ni con la otra. Y así es como me encontré entregado a dos segundas temporadas que me atraparon y reconciliaron con dos series que, sin esta segunda temporada, jamás habría visto.

En una serie está claro que el piloto es importante. Es una carta de presentación que tiene que ganarse un buen puñado de seguidores para que la serie pueda sobrevivir, pero lo que verdaderamente nos va a dar su esencia es esa segunda temporada que tendemos a menospreciar por ser el puente entre el descubrimiento de los primeros capítulos y lo mucho que disfrutaremos con las siguientes temporadas hasta que, irremediablemente, decidan cancelarla.

El Ku Klux Klan irrumpe en la segunda temporada de 'Boardwalk empire'

5 de abril de 2013

Los 5 mejores apartamentos de las series

Si el mes pasado hacía un repaso por las casas que más me gustan de las series, hoy voy a ser un poco más modesto y hare una selección de mis cinco apartamentos favoritos.

En el puesto número 5 he dejado el apartamento original de Ted Mosby en 'How I met your mother'. Será que llevamos ya tantos años en él que me parece que es como estar en casa. Y además es amplio.


El número 4 es para el apartamento que Alicia Florrick comparte con sus hijos en 'The good wife'. Es como una casa elegante, en un piso. Decorada con gusto, aunque un poco sobrecargada.


En el puesto número 3, el apartamento que Dexter Morgan tiene al lado del mar. Pequeño pero espacioso, moderno, decorado con gusto y, sobre todo, en una ubicación de lujo. Poco más se puede pedir.


El número 2 es propiedad de Olivia Dunham y su pequeño apartamento del que no hemos visto mucho, pero que sabemos que está bien decorado, con sobriedad y funcionalidad, tal y como es ella, tal y como me gusta.


Y en lo más alto del podio... el número 1 es para Neal Caffrey y su lujoso loft neoyorkino en 'White collar' que, aunque pequeño, es la envidia de cualquier hijo de vecino. ¡Y qué vistas!